El proyecto de marca personal para el chef cordobés Periko Ortega traduce su energía creativa, su cercanía y su espíritu rebelde en una identidad visual única. Inspirada en su firma manuscrita, la marca conserva el trazo humano y espontáneo del chef, mientras el rayo central actúa como símbolo de su potencia creativa: eléctrica, directa y apasionada.
El logotipo, flexible y reconocible, se adapta a múltiples formatos —de la chaquetilla al branding digital— manteniendo siempre su carácter artesanal. La paleta cromática, basada en negros intensos y acentos rojizos, evoca el fuego, el hierro y la pasión por el oficio.
El resultado es una identidad viva, contemporánea y llena de energía, capaz de transmitir la fuerza de una cocina que combina emoción, memoria y vanguardia.